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EL RITO DEL BAÑO DE LUNA

En mi peregrinaje por esta tierra he conocido a diversas personas sabias de ambos sexos, pero quizás el hombre que más me ha ayudado a salir de mis esquemas  masculinos y a comprender los tiempos y los ritmos que rigen el mundo y las relaciones entre los sexos, ayudándome a volver a descubrir mis raíces femeninas, ha sido un indio quechua peruano, Hernán Huarache Mamani, un maestro conocedor de secretos místicos que le fueron transmitidos por su padre, un medicine man de tradición azteca, y por su amigos curanderos, pero sobre todo por una comunidad formada exclusivamente por mujeres muy sabias, que custodian antiguos conocimientos y viven – según cuenta Mamani – en el corazón de la selva amazónica.

Gracias a ellas, Mamani descubrió "la dimensión del amor", el íntimo vínculo que une a cada ser vivo con Pachamama, la Tierra, la Diosa Madre.
Mamani es un "medicine man", conoce a fondo la tradición espiritual INCA. Tras dejar a su familia a los once años de edad para aligerar a sus padres de "una boca más que alimentar", empezó a trabajar y prosiguió con sus estudios. Se licenció en Economía y en Idiomas en la Universidad de Arequipa (Perú) y obtuvo un puesto en el Ministerio de Agricultura.
Llegado a este punto enfermó gravemente. Dado por desahuciado por los médicos, fue su padre, campesino y, a escondidas de Hernán, hábil curandero, quien le curó y le introdujo en un mundo que hasta ese momento le resultaba desconocido y, como a casi todos los occidentales, incluso incomprensible.

“Para mí - dice Hernán en el libro en el que narra esta experiencia - fue como una bofetada. Yo creía que lo que había aprendido en la universidad era la única verdad. Y sin embargo, un persona humilde como mi padre me enseñó que existía también otro saber que yo había olvidado."
Interesado, Mamani emprendío un largo recorrido de búsqueda espiritual. Conoció a varios curanderos, pero fue  “una comunidad formada exclusivamente por mujeres” sabias que custodian antiguos conocimientos en el corazón de la selva amazónica la que le hizo volver a descubrir sus raíces.                                          


Pasó años viviendo en contacto directo con estas mujeres especiales, comprendiendo y experimentando en vivo los diversos principios alternativos que rigen la energía femenina y  la masculina, profundizando en los métodos y aprendiendo los ritmos relacionados con la Luna, el Sol y los planetas tal y como eran explicados por las antiguas civilizaciones andinas, que se basan en un sano y necesario equilibrio entre hombres y mujeres y entre estos y los movimientos de nuestro sistema solar y el sistema planetario en una especie de universidad femenina, la "Akllawasi", conocida y frecuentada por mujeres y por hombres en tiempos de los Aztecas y de los Mayas y ahora escondida en la selva amazónica y que queda accesible para los  hombres sólo por medio de un especial “salvoconducto”, concedido por una “maestra curandera” exclusivamente a “hombres”, que muestran haber asimilado y comprendido su parte femenina, demostrando que saben ser también “mujeres”, no en el cuerpo, sino en el espíritu.

Muy pocos han conseguido ser acogidos y aceptados. La mayor parte ha muerto a causa de las privaciones padecidas en el intento desesperado de llegar hasta esta única y desconocida comunidad, Quienes conseguían superar los obstáculos representados por esa naturaleza impracticable y por los animales depredadores y venenosísimos que infestan la selva amazónica, solían morir a manos de las terribles "amazonas" después de afrontar las pruebas y tormentos inenarrables a los que éstas les sometían si – como solía ocurrir en la mayoría de los casos – demostraban no estar a la altura. Los pocos supervivientes, excepto en rarísimas ocasiones, se quedaban en la comunidad y recubrían el papel de esclavos sólo porque habían demostrado ser idóneos para desempeñar el papel de “sementales jinetes”.  

H.H. Mamani supo afrontar esta terrible experiencia única logrando superar, gracias sobre todo a las enseñanzas recibidas por su padre y por otros chamanes curanderos, todas las pruebas a las que fue sometido, consiguiendo al final ser tratado a la par que las terribles mujeres amazonas, tal y como narra en su libro

La Profecía de la C  urandera”/ Ed. Piemme

El Profesor Mamani, hombre culto, en posesión de dos Licenciaturas Universitarias, docente durante 25 años en la Universidad Arequipa, ya occidentalizado, hace tiempo que se trasladó a Italia, habiéndose casado con una italiana que conoció en Perú, y se hizo promotor de una iniciativa con la cual quiere hacer que vuelva a descubrirse "el poder de la mujer", la esencia de lo femenino como fuerza creadora e impulso evolutivo de la humanidad, pero para hacer esto es indispensable – según este sabio indio quechua - cambiar el modo de enseñar a los jóvenes ya desde los primeros años de escolarización, porque las escuelas del mundo occidental, de todo grado y orientación, tienen un enfoque decididamente masculino y están orientadas hacia una visión del mundo exterior que descuida el mundo interior, el espíritu, pero sobre todo su parte femenina.

La mayor parte de los "varones" en efecto, no consigue expresar ni experimentar sentimientos de amor con la misma intensidad y profundidad que sus compañeras, porque ya desde pequeños les han hecho creer que no son también y sobre todo  "mujeres".
En cada hombre hay una parte femenina que nos acostumbran a no usar, a subestimar o incluso a  despreciar.
La Universidad Akllawasi, con un enfoque y una orientación predominantemente femeninos, se basaba en el conocimiento del propio yo y ayudaba a encontrar un objetivo, una dirección en la vida, pero sobre todo servía para conocerse a sí mismos y para conocer y apreciar las diferencias entre los dos sexos.

Hoy en día no existe una institución como esta, pero H.H. Mamani está convencido de que se podrá realizar sólo volviendo a empezar desde los jardines maternos y las escuelas elementales, como el jardín de infancia "CEIP Jardín de la Vida y de la Paz",  realizado precisamente en su pequeño pueblo natal, al que seguirán escuelas elementales, medias, etc.

El profesor Mamani ya ha invertido todas las ganancias de sus libros en este proyecto y ha creado la
Fundación Mamani y  la asociación I.N.C.A. para recaudar fondos para su realización, porque Mamani está convencido de que pronto las mujeres volverán a tomar las riendas de la sociedad y finalmente se podrá realizar un mundo de hermandad y de paz, como en aquel lejano mundo Inca y Maya, cuando “la mujer era el motor de la sociedad y participaba plenamente y con los mismos derechos en el "gobierno de las cuatro regiones", conocido con el nombre de Tahantinsuyu, que reunió a gran parte de América del Sur en una democracia basada en el intercambio de los conocimientos sin necesidad de invasiones militares. En aquella época histórica regían los mismos principios de igualdad y de libertad, y sobre todo de respeto recíproco y de verdadera paridad entre los sexos con iguales derechos y deberes, como sucedía en el antiguo Egipto, donde se seguían

> Los 42 mandamientos de la Diosa Maat <


http://www.soscollemaggio.com/es/la-legge-di-maat-new.html

Hace quinientos años esta sofisticada civilización fue destruida por conquistadores europeos como Pizarro. Actualmente, precisamente desde Perú y desde las escuelas "Akllawasi” podría llegar una inversión de tendencia, dice nuestro maestro elemental, este sabio indio quechua
"Se está produciendo – dice siempre Mamani - un cambio de un ciclo masculino a un ciclo femenino. Las mujeres se están despertando. Prueba de ello son los cambios que se han producido precisamente en el mundo occidental durante el último siglo y los cambios que se están produciendo en el mundo oriental, especialmente en el musulmán”


Un día tuve la oportunidad de hablar con él de los métodos que usaba con los niños para desarrollar los 5 sentidos y en particular el > la intuición < el más escondido e inutilizado, sobre el cual estaba escribiendo un libro, cuyo prólogo he publicado en este Sitio.
Mamani me dijo que en la tradición Atzeca- Maya se tendía a dar un valor particular en los primeros años de vida al sentido del “tacto”, haciendo que los niños tocaran objetos compuestos de los materiales más diversos e invitándoles a manipularlos y a crear formas y objetos existentes en la naturaleza o inventados por ellos, jugando con la fantasía, escogiendo la forma y el color.
Les enseñaba también a acariciar su propia piel y a intervenir cuando ésta resultaba herida o perjudicada. En su escuela no había ninguna diferencia entre niños y niñas hasta la edad de seis años.

A los seis años empezaba de forma exclusiva para las niñas la enseñanza de la escritura y de la lectura, mientras que para los varones el aprendizaje se aplazaba al año siguiente, al cumplir el 7° año de edad.
¡Me surgió espontáneo preguntarle la razón de esta elección!
Mamani respondió que era  una cuestión de “ciclos.
El ciclo femenino sigue el ritmo lunar y tiene cuatro fases de seis años cada una >12<>18 --- 18<>24 ---24<>30 --- 30<>36, mientras que el ritmo masculino sigue un tiempo de fases de 7 años >7<> 14 <> 21 <> 28. Me sorprendí a mí mismo porque pensé que no se trataba de algo casual que hasta hace algunos años la mayoría de edad coincidiera con el 21° año.             
Mi sorpresa aumentó aún más cuando Mamani me precisó que el ciclo femenino entra en movimiento al cumplirse el 12°año cuando normalmente inicia el ciclo menstrual y a partir de ese momento las mujeres entran en perfecta sintonía con la Luna:
1)    >12<>18 > corresponde al 1er cuarto de Luna. (el óvulo se forma en el ovario)
2)    >19<>24 > corresponde al 2° cuarto de Luna.  (el óvulo desciende al útero)
>>>>  24 <<<< Luna Llena (el óvulo está maduro para la fecundación)
3)    >25<>30 > corresponde al 3er cuarto de Luna ( el óvulo pierde energía vital)
4)    >31<>36 > corresponde al 4° cuarto de Luna ( inicia el ciclo menstrual
)



Mamani me hizo notar cómo las mujeres de esta época nuestra, y de manera particular las mujeres occidentales, han aplazado demasiado su momento reproductivo con respecto al tiempo natural y esta observación me hizo recordar que en mis tiempos de juventud, según la costumbre, la mujer que a los  "24 años” todavía no había parido era considerada ya una “solterona”.


Las mujeres modernas están cada vez más lejos de su ritmo natural, que es esencialmente lunar, y de esta forma pierden progresivamente el contacto con los ritmos cósmicos. Han dejado de tener una vida cósmica, al faltar el sol y la luna dentro de ellas.
Marsilio Ficino, filósofo y literato, en la “Carta a Lorenzo el Magnífico” afirmaba con un cierto énfasis  “Nosotros tenemos todo un cielo dentro de nosotros, nuestra ígnea fuerza y celestial origen: la Luna o el movimiento continuo  del alma y del cuerpo, la velocidad de Marte y la lentitud de Saturno, el Dios del Sol, la ley de Júpiter, la razón de Mercurio y la humanidad de Venus.”

Y sin embargo habría un modo muy sencillo y natural para volver a moverse y a girar al < ritmo de la Luna > siguiéndola en su fase creciente y en la menguante.  

Según una antigua tradición, la mujer debe sumergirse en el agua al menos una vez cada 29 días, cuando la Luna se apaga y desaparece toda una jornada para volver aparecer de nuevo e iniciar el nuevo ciclo > véase calendario de los ciclos lunares


El movimiento de rotación de la Luna tiene lugar en un periodo de tiempo igual al de su revolución alrededor de la Tierra y precisamente en 27 días, 7 horas y 43 minutos. Dicho periodo de tiempo se conoce como revolución sidérea o mes sidéreo. Sin embargo, como también la Tierra se desplaza recorriendo su órbita alrededor del Sol mientras la Luna cumple su movimiento alrededor de nuestro planeta, la Luna no regresa a estar en conjunción con el Sol después de un mes sidéreo, sino aproximadamente dos días más tarde. El valor medio del intervalo de tiempo que pasa entre dos conjunciones sucesivas de la Luna con el Sol es de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 3 segundos y recibe el nombre de revolución sinódica o mes sinódico o lunación. Multiplicando por 12 la lunación tenemos un intervalo de 354 días, 8 horas, 48 minutos y 36 segundos que se llama año lunar. Es aproximadamente 11 días más corto que el año solar, y es la unidad de medida del calendario lunar.
Los diferentes  modos en los que se nos presenta nuestro satélite se llaman fases y son el novilunio, primer cuarto, plenilunio y último cuarto.

El novilunio
, que marca el inicio del mes lunar, se produce cuando la Luna se halla en conjunción con el Sol, interponiéndose entre la Tierra y este último. En esta posición nos muestra el hemisferio oscuro haciéndose, pues, invisible.

También la mujer tiene un ciclo de 28 días, en los que en los primeros 7 (1er cuarto de Luna creciente) se forma el óvulo que, una vez preparado, desciende hasta el útero para alcanzar la madurez el 14° día, exactamente cuando la Luna está en su máximo fulgor > Luna Llena < para iniciar seguidamente la fase menguante (3er cuarto), que en el último cuarto coincide con el periodo menstrual.

Pues bien, según esta antigua ley cósmica, al terminar el menstruo (4a semana del ciclo femenino) la mujer, tras liberarse de la sangre y de los óvulos que han dejado de ser vitales, debe – en el periodo de oscuridad (29° día) - limpiar todo su cuerpo de los residuos negativos y prepararlo para el nuevo ciclo.  


A la hora exacta de la “Luna Nueva” o 1 hora < o > 7 horas < o > 14 horas > después debe realizar un baño purificador siguiendo una particular ritualidad:

1) El baño debe estar limpio y en orden; 

2)
No debe usarse la “luz artificial”, sino sólo la de las velas, que deben ser de "cera de abejas" o del “color” que más le agrade;

3)
Deberá escogerse el  perfume que en ese momento resulte más agradable, siguiendo el ritmo de los meses y dando la preferencia a las flores de temporada;

4)
Deberá escogerse una música que lleve a un estado de paz y de total relax;

5)
Se deberán preparar toallas limpias blancas;

6)
Deberá escogerse, si el rito se realiza en las horas nocturnas, el pijama más bello > de seda, de algodón o de lino, que permita la transpiración de la piel;

7)
El agua debe estar caliente, ligeramente  superior a los 38 grados, de manera que no se pueda entrar inmediatamente, sino de manera progresiva;

8)
Se entra en el agua con el pie izquierdo lentamente, y sólo después de haberlo apoyado sobre el suelo de la bañera se introduce el pie derecho;

9) Cuando ambos pies están apoyados sobre el suelo se concentra toda la atención en los dos pies y se hace una larga inspiración. Se retiene la respiración durante unos 4 segundos. Luego se expira, pidiendo mentalmente a esa parte del cuerpo, que acaba de ser introducida en el agua, que toda la energía negativa que se haya acumulado sea expulsada. Seguidamente deberá reproducirse la misma respiración y la misma petición mental dirigida a cada parte del cuerpo que se vaya sumergiendo progresivamente en el agua caliente en todas las fases siguientes hasta la  total inmersión.

10) 1°
> Sumergir los pies hasta los tobillos < > Ponerse de rodillas < > luego se deberán alargar las piernas, manteniendo por debajo del agua la ingle y las partes genitales < > hasta quedar tumbadas hasta el ombligo (intestino) < > se recubre el plexo solar hasta el pecho < > luego el pecho hasta la garganta, que se moja apenas bajo la barbilla < > se pasa lentamente a la boca, luego a la nariz, tapándose las fosas nasales con la mano derecha <> se entra en el agua a ojos abiertos, cerrándolos y sumergiéndose totalmente.

11) Éste es el momento más importante, porque se pasa de nuevo de la muerte del óvulo a su renacimiento. Es como procrear
un nuevo ser que se sumerge en el agua, que cobra a nivel psicológico el papel del líquido amniótico en el vientre de una puérpera;

12) Se permanece bajo el agua hasta que sea necesario salir a respirar;

13) Se podrá permanecer en el agua todo el tiempo que se desee, masajeando dulcemente todo el cuerpo, prestando atención a las partes que resulten más duras y en tensión y a las que se muestren más doloridas. Habrá que concentrar el pensamiento en estas partes y se prestará atención a las ideas que nacen y que llevan a recordar momentos y sensaciones agradables y desagradables;

14)
Una vez transcurrido este momento,  se enjabonará todo el cuerpo, extendiendo el jabón de manera uniforme para que se elimine la suciedad. Se usará un cepillo de fibras rígidas para frotar todo el cuerpo de manera que se eliminen todas las células viejas y muertas. Durante esta operación se hace correr el agua sucia, manteniendo abierto el grifo del agua caliente hasta hacer que el agua se vuelva limpia y transparente;

15)
Entonces habrá que sumergirse de nuevo en el agua, permaneciendo inmóviles unos minutos, haciendo que la bañera se vacíe lentamente;

16)
Cuando la bañera se haya vaciado, la mujer se pondrá de pie para tomar una ducha liberatoria, pasando del agua caliente al agua fría;

17)
Se secará lentamente y esparcirá sobre su piel una crema tonificante;

18)
Una vez terminada la ceremonia será el momento de ir al salón y tumbarse  un momento, paladeando una bebida caliente aromatizada y escuchando una música que acaricie el corazón y lo haga vibrar.


Nota:

a)
Las mujeres que tengan un ritmo menstrual diferente deben hacer la ceremonia al final del ciclo y en las horas del cambio de la Luna, de menguante a creciente, observando si el ritmo del propio cuerpo se mantiene constante y/o se adapta al ritmo natural del ciclo lunar.

b) Las mujeres que hayan superado la menopausia, deben hacer la ceremonia tanto con Luna Nueva, como con Luna Llena, de manera que el cuerpo mantenga y siga el ritmo de la Luna, teniendo en cuenta que en los  14 días de la fase menguante deben mantenerse más reservadas e introvertidas, escuchando con una mayor atención al propio cuerpo y observando cómo responde a los estímulos emotivos y físicos.

c)
Será necesario en todo caso observar con atención la propia piel y cuidar la alimentación, prestando atención a los efectos que produce en el cuerpo, observando qué partes se vuelven más secas y enrojecidas para masajearlas con cremas u otros ingredientes que cada cultura popular aconseje  > las abuelas y las mamás deben convertirse en valiosas consejeras, ya que han alcanzado una mayor experiencia, lo que les hace poseer una mayor capacidad a la hora de identificar los síntomas e intervenir para ponerles remedio.

d) por último, sería oportuno que cada mujer preparara un
propio CD, grabando las músicas que desea escuchar durante la ceremonia y seguidamente durante el relax.


Esta ceremonia también deberían realizarla los hombres, ya que conseguirían entrar en los ritmos lunares (13 Lunas) y así permitirían a su parte femenina expandirse y armonizarse con la masculina y solar, que sigue el ritmo de los equinoccios y de los solsticios (4x3).


En la Masonería esta relación indisoluble se recoge en un “mensaje simbólico”, que permanece oscuro e incomprendido hasta para los propios masones.


Durante la ceremonia que reconoce a cada "iniciado" como a un "hermano", hay un gesto ritual que prevé la entrega de dos pares de guante:

 

“… Estos guantes están destinados a aquélla que representa tu perfecta polaridad contraria, esto es, a la lunar


Todos piensan que los segundos guantes están destinados a una mujer de carne y hueso, relacionada con el "hermano" por relaciones de parentela o de afecto. En realidad, una lectura de tipo puramente esotérico, haría intuir un criterio analógico interpretativo diferente.

Los segundos guantes son ofrecidos, en efecto, no a una “mujer”, sino “a la perfecta polaridad  femenina y lunar del iniciado”, para que la despierte y la armonice con la masculina.

Los guantes, de hecho, deberían ser vestidos por el mismo neófito, pero  vueltos del revés, de manera tal que la parte interior esté en el exterior, para que se pueda constatar y ver que el guante lunar”, vestido por la mano derecha (positivo, activo, solar) puede ser vestido sólo por la mano izquierda (negativa, receptiva, lunar).
Y quizás tenga aquí su origen la expresión popular “Lo han vuelto del revés como a un guante”.

En los “Cuadernos de Simbología” a este propósito se hace revelar que “el don del segundo par de guantes sería, pues, “formal y simbólico” y que en realidad se trata del “mismo par de guantes”, que debería servir tanto en el plano “físico” como en el plano “metafísico” para hacer que ambos, una vez equilibradas las dos energías a través del cerebro y del corazón, vuelvan a funcionar al unísono.

Debo admitir que los masones son los primeros que no alcanzan a comprender este  "mensaje, y mucho menos a practicarlo en la vida profana.

corazón a corazón

Giovanni .'. Salvati

Un hombre no puede cambiar
el mundo, pero puede difundir
un mensaje que
puede cambiar el mundo